MI MENTALIDAD HA SIDO SIEMPRE DE ATLETA PROFESIONAL
Mi larga experiencia como atleta a nivel federado, me puede ayudar a poder imaginarme como nace un corredor profesional.

En el corredor profesional a parte de su trabajo personal, influyen muchas otras personas que tiene a su alrededor. El carácter tiene que ser fuerte, pues para conseguir esas metas que un profesional se propone debe tener un compromiso muy serio en su trabajo, siendo responsable y muy disciplinado.
Siempre se dice “que quien algo quiere, algo le cuesta” y por tanto el corredor que quiere y realmente puede vivir de ello lo tiene que tener grabado a fuego.
En el nacimiento de ese hipotético corredor profesional, su fase de crecimiento va a ser como el de todas las personas y por tanto tiene que enfrentarse a situaciones que va a tener que decidir.
SACRIFICIO
La primera etapa dura, será la de la pubertad. Se deberá sacrificar a la hora de hacer lo que muchos amigos de su cuadrilla harán. Y ya sabéis a lo que me refiero. Si un chico o chica, bien asesorado por su entrenador le dice que tiene condiciones para poder intentar ser profesional, tendrá que ser consciente de lo que supone. No podra acudir a muchas actividades habituales de su edad, como trasnochar en exceso o no poder consumir alcohol ni fumar.
DISCIPLINA
La disciplina del deportista, es equiparable a la que podemos llevar con nuestro curso académico. Nuestros estudios son fundamentales para el futuro y si no estudias difícilmente podrás aprobar. Con el deportista de elite pasa lo mismo, si no te cuidas no podrás triunfar.
SER CORREDOR PROFESIONAL, DEBE SER EL PLAN B DE TU VIDA
Y que quede muy claro, esto que voy a decir. Un corredor joven, con una gran proyección, nunca debe tener como plan A el VIVIR DEL ATLETISMO, ya que este debe ser su PLAN B. El plan A, siempre deberá ser el formarse académicamente para labrarse un futuro más o menos previsible.

Está claro lo que te quiero decir, ¿no? Si trabajas bien en tu etapa escolar y consigues acabar la carrera que te gusta, puedes labrarte un futuro que puede estar en tus manos el que vivas de él o no.
Sin embargo la carrera de un deportista profesional depende de muchos factores y muchos de ellos no dependen para nada de ti. Un corredor, por muy bien que entrene, se puede lesionar o no le pueden salir los resultados. Son variables muy arriesgadas para jugártelas a una carta.
LA FAMILIA
Hasta el momento hemos visto exclusivamente la vida del deportista profesional, desde el punto de vista personal. Pero su familia juega un papel también muy importante.
Los padres siempre deben ser esos fieles seguidores del hijo. Lo llevan en su etapa de niño a los entrenamientos, a las competiciones, haga frió o haga calor. Los padres le marcan unos valores de compromiso, disciplina, sacrificio, los cuales deben arraigarse bien de niño para que cuando sean mayores el protagonismo de esos valores sean exclusivamente de él.
QUE BONITO SE VE EN LA TELE
Y qué bonito lo vemos en la tele. Cuando un campeón olímpico gana la medalla de oro y algunas veces incluso decimos, “joval que suerte, ya me gustaría a mí ser medalla de oro”

Con un simple post hemos resumido de una manera rápida, todo el sacrificio que supone ser atleta profesional. ¿ Y realmente podemos hablar tan libremente y decir, “que suerte”? Pues está claro que no, de suerte nada.
Tras un atleta profesional, tiene que haber una vida muy sacrificada, privándote de lo que hace el 95% de la población. Llevar una vida muy ordenada para soportar el trabajo de entrenamientos que debes realizar. Cuidar tu cuerpo al 100% para tenerlo a punto en el día D a la hora H.
¿Merece la pena intentarlo?
Según desde el punto de vista que lo veas, podrás decir que SI o que NO.
Después de mis 40 años vinculados al atletismo, en los que me he sentido que entrenaba y me cuidaba como un profesional, te diré un millón de veces que SI MERECE LA PENA. Como Padre que soy de dos hijos, me volcare en ellos para que sean los mejores deportistas posibles, como para ser profesionales, luego DIOS dirá.
Si las bases del sentimiento hacía el deporte no son buenas y tus hábitos no son al 100% de un deportista, NO MERECE LA PENA. Debes saber que el deporte para ti es secundario y que tu vida a nivel económico no va a depender de ganar competiciones atleticas. Lo cual me parece una decisión igual de correcta que la mía.
